En tus Relaciones Sociales, ¿hablas o te comunicas?
Las limitaciones a la hora de comunicar son una constante en nuestro día a día.
En más de una ocasión, confundimos «hablar» con «comunicar», dos conceptos muy alejados entre sí. Una cosa es hablar, pronunciar palabras, y otra muy distinta es comunicar, transmitir información de cierto valor.
En mayor o menor medida, todos experimentamos limitaciones a la hora de comunicar algo a nuestros interlocutores.
Sigue leyendo y conoce las principales limitaciones comunicativas y cómo superarlas.
Principales limitaciones a la hora de comunicar:
Tener conocimientos insuficientes sobre la materia que se está tratando.
Todos hemos cometido alguna vez el error de hablar de algo sobre lo que no tenemos demasiada información. Antes de eso, párate y piensa: ¿Conoces realmente aquello sobre lo que quieres comunicar?
Si la respuesta es negativa, podrás hablar mucho, pero comunicar realmente poco.
- Documéntate y no tengas miedo o reparo a hacer preguntas; esta será la única manera efectiva de resolver tus dudas. Si es tu interlocutor el que muestra una insuficiencia de conocimientos sobre la materia, adapta tu intervención a él para solventar ese desequilibrio.
Estar atravesando una situación de estrés o de tensión.
En mayor o menor medida todos nos sentimos bloqueados por una situación que nos sobrepasa alguna vez. Los problemas, sean laborales o familiares, son tristemente inevitables, pero no podemos dejar que las “malas rachas” nos dominen y frenen nuestras vidas.
Aprender a gestionar nuestras emociones es fundamental, ya que nos evitará correr el riesgo de comunicarnos de forma agresiva o pasiva.
- Si es tu interlocutor quien muestra estrés o tensión en su forma de comunicar, muéstrate paciente y amigable para evitar más conflictos.
No mantener una escucha activa mientras se produce la comunicación.
Oímos constantemente, pero a menudo no escuchamos, y si no escuchamos no podremos comprender a la persona que nos está hablando, por lo que la comunicación será ineficaz.
Como sabemos, en la acción de comunicar han de participar al menos dos personas: el que habla y el que escucha, cuyos papeles irán rotando. Una de las principales habilidades comunicativas es saber mantener una escucha activa. Es imprescindible para conectar realmente con nuestros interlocutores, ganarnos su confianza, credibilidad y adquirir nuevos conocimientos.
Como dijo Martin Luther King: “Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros.”
- Trata de poner atención a tu interlocutor; mantén el contacto visual con él y muéstrate receptivo sin interrumpir, para procurar aprender de lo que escuchas. Será beneficioso para ambos.
Apresurarse en dar una respuesta.
Ya sabemos que las prisas nunca fueron buenas. Si, por el contrario, es tu interlocutor quien te ha malinterpretado no pierdas los nervios, explícale con calma tus verdaderas intenciones.
- Reflexiona un momento acerca de lo que tu interlocutor te comunica y si tienes dudas, ¡pregunta! Evitarás confrontaciones innecesarias.
Dejarse guiar por prejuicios y estereotipos.
Ya sean étnicos, lingüísticos o estéticos, si te dejas llevar por ellos, tu comunicación tenderá a ser agresiva o pasiva. Para evitar esto, haz un esfuerzo y dedica tiempo para conocer realmente aquello que prejuzgas. Créenos cuando te decimos que te llevarás más de una grata sorpresa.
Debes tratar de prescindir de toda palabra y expresión destructiva y comenzar a pensar de forma positiva.
- Mantente abierto y trata de ser empático. No olvides: “no juzgues si no quieres ser juzgado”.
No respetar los turnos de palabra o los silencios.
Especialmente si trabajamos en equipo, debemos respetar un orden y no monopolizar las conversaciones. Además, la comunicación requiere de silencios y pausas mediante las que interiorizar la información.
- Recuerda: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” (W. Shakespeare).
Timidez y/o baja autoestima.
Mark Twain dijo una vez que «una persona no puede estar cómoda sin su propia aprobación». Las personas demasiado tímidas o con baja autoestima, suelen experimentar dificultades a la hora de comunicarse. No se sienten cómodos con los demás porque su auto-imagen es negativa y tienen muy presente el temor a ser juzgados.
- Para superarlo, es aconsejable ponerte en manos de un mentor que te ayude a revelar lo mejor de ti mismo y superar esos miedos. ¡Empieza a quererte!
Falta de motivación en general.
Si un tema, situación o interlocutor no nos motiva lo suficiente, es muy difícil que logremos comunicarnos de manera satisfactoria. ¿Qué hacer en estos casos? Analiza aquello que te desmotiva con detenimiento. Tal vez el problema de tu falta de motivación se debe precisamente a una mala comunicación.
- Si es tu interlocutor el que da muestras de falta de motivación, trata de motivarlo. ¿Cómo? Evita la monotonía modulando tu voz; trabaja el contenido y la expresión para impactar con tu mensaje.
Comunicarnos correctamente nos abrirá puertas y mejorará todas nuestras relaciones sociales. Superar estas limitaciones hará que aprendas a comunicar realmente cómo te sientes o qué opinas respecto a un tema, sin temor a lo que la otra persona pueda malinterpretar.
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¿Qué otras limitaciones has experimentado a la hora de comunicar?
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